Definición
Forúnculo: Inflamación de un folículo piloso que se extiende al tejido circundante, se asocia con necrosis y la formación de secreción purulenta. La formación de pus en el centro de la infección es parecida a la de un absceso. Se pueden desarrollar en cualquier otro punto de la piel.
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Ántrax o Carbunco: varios forúnculos unidos entre sí, de mayor superficie.
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Forunculosis: Aparición de varios forúnculos en repetidas ocasiones y de forma intermitente.
Abscesos: Acumulación purulenta bien localizado, encapsulado por el tejido circundante, que puede aparecer en cavidades cutáneas ya establecidos (i.e. quiste epidérmico) o en cavidades producidas por la destrucción infecciosa de los tejidos. Pueden presentarse en cualquier región.
Panadizos: Infección aguda de cualquier porción del dedo. Puede corresponder a la infección de las partes blandas en torno a la uña, pulpejo, falanges, vainas tendinosas de los flexores de los dedos (tenosinovitis), acompañado o no del esqueleto (osteítis de las falanges).
Flegmones: Inflamación del tejido conjuntivo, por un agente infeccioso, en especial subcutáneo o subaponeurótico, que conduce a absceso o ulceración. No capsulado.
Etiología-epidemiología-fisiopatología
Forúnculo: Bacteriano (generalmente S. aureus) que infecta un folículo piloso. En el desarrollo de la inflamación del folículo piloso pueden influir otras causas (Diabetes, uso de ciertos utensilios o ropas, etc) según cada paciente.
Abscesos: S. aureus, Streptococcus y Anaerobios, son los agentes más frecuentes. Factores de riesgo: higiene deficiente, obesidad, malnutrición, diabetes, entre otros. Los abscesos ocurren cuando se infecta un área de tejido y el sistema inmunitario del cuerpo trata de combatirlo. Los glóbulos blancos se mueven a través de las paredes de los vasos sanguíneos hasta el área de la infección y se acumulan dentro del tejido dañado. Durante este proceso, se forma el pus, que es una acumulación de líquidos, glóbulos blancos vivos y muertos, tejido muerto, al igual que bacterias u otras sustancias extrañas.
Panadizos: S. aureus.
Flegmones: S. aureus y Streptococcus u otros agentes
Diagnóstico
Forúnculo:
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Clínica: Dolor local, masa dura, redondeada, dolorosa y eritematosa, con un pelo central, fluctuante.
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Puede drenar por sí solo.
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Mide alrededor de 0.5 cm de diámetro, puede llegar a aumentar su tamaño de manera exponencial según su ubicación y el continente de este.
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Puede unirse con otro forúnculo o diseminarse a otras áreas de la piel.
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Puede crecer rápidamente.
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Puede exudar, supurar o formar costra.
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Otros síntomas: Fatiga, fiebre, compromiso del estado general, picazón, eritema.
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El diagnóstico es clínico. Se puede cultivar.
Abscesos:
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Clínica: Ubicación en cualquier órgano o estructura.
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Suele iniciarse como una lesión eritematosa, dolorosa, nodular, que en días evoluciona a una colección central de pus.
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Fluctúa
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Se puede acompañar de síntomas sistémicos, como fiebre.
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Se puede solicitar imágenes para evaluar el grado de extensión, en aquellos casos más severos.
Panadizos:
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Clínica: Aumento de volumen y dolor intenso, dedo aumentado de grosor, tumefacto, semiflectadas.
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La presión ejercida sobre el tendón flexor es extremadamente dolorosa.
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Dolor más intenso aún, a nivel del fondo de saco proximal de la vaina; ello es indicio del grado extremo de tensión intra sinovial y es signo premonitor de una ruptura espontánea hacia los espacios palmares (vainas digitales) o antebraquiales (vainas dígito carpianas).
Flegmones:
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Clínica: Dolor intenso, gran edema, eritema, flictenas, induración tisular no fluctuante, empastamiento limitado o difuso.
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Se asocia a microtraumatismos o desvitalización del tejido.
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Se puede apoyar con imágenes para delimitar mejor la lesión y ver estructuras comprometidas.
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Las manifestaciones son más intensas que en el absceso.
Tratamiento
Forúnculo: Depende de su situación y de la gravedad de la infección.
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Forúnculo sin complicación: Tratamiento local, desinfección de la piel afectada. Compresas tibias, se vacía a través del calor húmedo de forma espontánea y cura posteriormente.
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Forúnculo con complicación: Drenaje con bisturí. Administración de Antibióticos sistémicos (penicilina), cefalosporinas de tercera generación.
Abscesos:
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Para lesiones cutáneas en las que aún no se identifica un área bien delimitada y fluctuante se indica calor local, antibióticos (anti estrepto y estafilo) por 7 a 10 días y reposo, una vez que se hace fluctuante corresponde su vaciamiento quirúrgico que es drenar, el que corresponde al tratamiento final.
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No se debe suturar, esperando su cierre por 2° intención, se puede colocar un dren.
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En aquellos abscesos que afecten otros órganos el principio es el mismo, pero requerirán manejo por especialista. Considerar hospitalizar según las condiciones del paciente.
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Se debe desbridar la cavidad (eliminación de bridas, adherencias o tejidos necróticos que obstruyen su salida).
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Recordar que en aquellos abscesos perianales siempre existe riesgo de fistulizar.
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En cabeza y cuello extremar precauciones por riesgo de lesión de estructuras vitales y secuelas estéticas.
Panadizos: Cirugía menor para permitir que drenen.
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Se hacen cortes pequeños en la punta del dedo (onisectomía) para permitir que el pus drene.
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Antibioterapia (estafilococos): dicloxacilina o cefalexina.
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En casos severos, podría ser necesaria una cirugía más grande, que incluye realizar un pequeño orificio en la uña para permitir un mayor drenaje.
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Si la infección se debe al herpes no se realiza drenaje porque podría retrasar la curación o aumentar el riesgo de una infección bacteriana.
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Las infecciones por herpes en el dedo tienden a desaparecer por sí solas, aunque a menudo se recetan también medicamentos antivirales (Aciclovir).
Flegmones: Dependerá del nivel de compromiso y estabilidad del paciente.
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En pacientes estables está indicado el manejo con calor local más antibióticos antiestreptocócicos.
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En pacientes con gran compromiso general o inestables se deberá hospitalizar e iniciar antibióticos (considerar amplio espectro), en estos casos el drenaje y aseo quirúrgico deberá considerarse tempranamente.
Seguimiento
Forúnculo: Generalmente se debería resolver en 2 semanas. No necesitan mayor terapia.
Abscesos: Si se decide manejo ambulatorio se deberá hacer un seguimiento continuo del paciente para evaluar la respuesta al tratamiento (controlar en 1 o 2 días). Frente a mala respuesta reevaluar diagnóstico y terapia antibiótica utilizada.
Panadizos: Control post esquema antibiótico.
Flegmones: En pacientes con cuadros severos control por especialista.

