Trauma torácico

INTRODUCCIÓN

Epidemiología

Según los últimos estadísticos presentes en el sitio del Departamento de Estadísticas e Informática en Salud (DEIS) dependiente del Ministerio de Salud (MINSAL) se puede evidenciar que los traumatismos son la segunda causa de atención en el servicio de urgencia de los distintos hospitales del país siendo solo superado por las enfermedades respiratorias.

Series norteamericanas muestran que el traumatismo torácico, participa en la causa primaria o un factor contribuyente en más del 75% de las muertes por traumas. Además, uno de cada tres pacientes involucrado en accidentes de tránsito, presentan un trauma torácico severo.

En consideración de lo anterior, es que el manejo del trauma torácico se vuelve una necesidad para todo médico que trabaje en el servicio de urgencia.

Etiología

La clasificación etiológica de esta patología se basa en el mecanismo del trauma, donde encontramos:

  1. Trauma contuso: presente principalmente en accidentes en vehículos motorizados (tanto en usuarios como transeúntes), caídas de altura y golpes con objetos romos.
  2. Trauma penetrante: asociado principalmente a armas de fuego y armas blancas.

Dado que los accidentes automovilísticos corresponden a una de las principales causas de traumatismo torácico, muchos de los tópicos de a continuación tomarán, en parte, temáticas del politraumatismo.

FISIOPATOLOGÍA

Si bien separamos etiológicamente los mecanismos de trauma, encontramos que fisiopatológicamente, las distintas causas presentan mecanismos compartidos de daño que pueden ser únicos o múltiples en cada evento, lo que determinarán las distintas condiciones presentes en los pacientes:

  1. Trauma directo:
    1. Abierto
    2. Cerrado
  2. Aceleración – Desaceleración
  3. Compresión.
  4. Barotrauma

Estos distintos mecanismos fisiopatológicos pueden generar tanto daño de la pared torácica como del contenido pulmonar, lo que explica la diversidad de cuadros presentes que se relatarán a continuación.

 


 

DIAGNÓSTICO Y DIAGNÓSTICOS DIFERENCIALES

El trauma torácico (TT), suele estar presentar múltiples cuadros clínicos concomitantes de alta gravedad, de modo que se deben valorar y manejar de manera rápida en el servicio de urgencia, considerándose una emergencia médico-quirúrgica.

Es por esto, junto al contexto en que suelen ocurrir, que el abordaje inicial de todo paciente con TT se debe basar en las recomendaciones básicas de un paciente politraumatizado, guiándose por los algoritmos de manejo avanzado del trauma (ATLS)

La valoración y el manejo inicial del paciente en el servicio de urgencia está sustentada en la evaluación inicial primaria conocida como “ABCDE” del trauma, con especial énfasis en la vía área (A), ventilación (B) y circulación (C) del paciente, dado que a nivel torácico encontramos estos tres componentes: Vía aérea, aparato pulmonar y sistema cardiovascular. Además, de manera concomitante, debemos intentar obtener una breve historia de que fue lo que lo ocurrido: buscando esencialmente el mecanismo de daño (contuso, penetrante o mixto) y evaluar la magnitud del daño (¿Fue un accidente a alta velocidad? ¿Hubieron más heridos o muertos? ¿Con qué arma fue?).

Si seguimos el protocolo del trauma, en cada etapa de valoración se deberá seguir una conducta o dejar una indicación en caso de encontrar alguna alteración, antes de pasar a una nueva etapa.

En este capítulo veremos separadamente la valoración del manejo por fines docentes. Donde en la valoración rápida veremos los cuadros clínicos presentes distintas etapas el ABCDE (la valoración y manejo en extenso del ABCDE de trauma se vio en un capítulo anterior); dando una breve características de estos (mecanismo y clínica principalmente). Por otro lado, en la sección de manejo, se verá el manejo específico de cada patología.

Valoración rápida

Evaluación primaria: Su énfasis está en buscar emergencias médico – quirúrgicas que pongan en riesgo la vida del paciente. En el caso del TT se debe poner especial énfasis en las primeras tres etapas (Vía aérea, respiración y circulación).

Las condiciones de riesgo vital que se deben valorar durante esta evaluación corresponden a: Obstrucción de la vía área, neumotórax abierto, neumotórax a tensión, tórax en volante (o inestable), hemotórax masivo y taponamiento cardiaco.

A. Vía Aérea: Corresponde a la primera etapa de la valoración, donde lo que buscamos es evaluar y garantizar la permeabilidad de esta zona y, además, buscamos proteger la columna cervical. En esta etapa encontramos las causas de muerte más evitables en traumatismo (Medicina de Urgencia y Emergencia Muriño – Capitulo Manejo inicial del politraumatizado).

Una manera rápida y sencilla para evaluar la permeabilidad de la vía corresponde a llamar al paciente. Si contesta con voz normal y coherencia, damos por entendido que no hay alteraciones de la vía área. En caso contrario, donde el paciente no responde, se deberá realizar el manejo necesario para asegurar una vía aérea permeable (tracción mandibular, aspiración de secreciones, o intubación/realización de una cricotiroidotomía, en caso de ser necesario).

B. Ventilación: En este paso lo primordial es asegurar una buena ventilación/oxigenación del paciente, de modo que lo principal corresponde descartar lesiones torácicas vitales que podrían estar manifestándose como una insuficiencia respiratoria y/o hipoxia.

 

Dado el alto grado de sospecha que se debe tener de la presencia de patología en esta etapa, es que siempre se les debe desvestir el torso del paciente para visualizar la simetría de los movimientos respiratorios, profundidad y frecuencia respiratoria; y evaluar la presencia de los ruidos respiratorios.

 

Dentro de las principales lesiones a descartar encontramos: pneumotórax a tensión, neumotórax abierto, tórax “volante” y contusiones pulmonares extensas. Los hemotórax masivos también pueden generar compromiso ventilatorio, pero se evaluarán dentro de la sección de circulación.

 

Pneumotórax: Se puede presentar tanto por contusiones asociado a fracturas costales, laceraciones pulmonares o mecanismos de desaceleración como por trauma penetrante directo.

Presenta un amplio espectro de síntomas que puede ser desde pacientes asintomáticos hasta algunos con compromiso cardiovascular asociado (Tórax CLC), esto dependerá del tamaño, si hay comunicación o no con la atmósfera, tamaño del defecto en la pared torácica, presencia de daño asociado y de la condición pre mórbida de la persona. (Emerg. Ameri). Normalmente el paciente referirá síntomas de disnea, dolor torácico, tos, entre otros; y en el examen físico se puede encontrar disminución del murmullo pulmonar, timpanismo, hipoventilación del lado afectado.

Estas lesiones frecuentemente están acompañadas de la presencia un hemotórax de manera concomitante, formando un hemoneurotórax.

Pneumotórax a tensión: corresponde a una entidad clínico que, por su riesgo vital, siempre debe buscarse en primer lugar dentro de la evaluación de ventilación, dado que suelen presentar compromiso cardiovascular.

En estos pacientes la sospecha debe ser clínica: murmullo pulmonar ausente unilateral, desviación traqueal e hipotensión. En estos casos no se debe esperar una confirmación radiológica y se debe realizar el manejo de inmediato.

Pneumotórax abierto: Hay presencia de una solución de continuidad entre la pared torácica y el exterior que causa el ingreso de aire hacia el espacio pleural con el colapso pulmonar. Si la apertura de la pared torácica es igual o mayor que 2/3 del tamaño de la tráquea, se producirá dificultad ventilatoria, desplazamiento mediastínico y compromiso hemodinámico.

Fracturas costales y Tórax en volante:  Las fracturas corresponden a la lesión más común de estos pacientes, en particular en la población mayores, dado la menor distensibilidad de su pared torácica. Dependiendo de la magnitud del trauma (asociado al número de costillas rotas) podremos encontrar que puede estar asociado a pneumotórax, hemotórax, contusión pulmonar y tórax en volante.

Clínicamente los más característico a encontrar corresponde al dolor, el cual afecta adversamente la función pulmonar, dado que impide una correcta exploración torácica durante los procesos de inspiración y espiración. Por otro lado, el examen físico se puede evidenciar dolor a la palpación, crépito óseo y/o equimosis. (PUC)

No toda fractura costal debe tendrá la misma connotación, donde encontramos que la presencia de fracturas bilaterales en la zona costal baja, nos obliga a descartar la presencia de eventuales lesiones hepáticas y esplénicas. Por otro lado, las lesiones de los primeros dos arcos costales (al igual que la fractura clavicular y esternal) indica que corresponden a traumas de alta energía lo cual se debe tener presente para realizar una búsqueda sigilosa de lesiones.

El tórax en volante corresponde a “Más de una fractura en tres o más costillas adyacentes que puede producir inestabilidad en la parrilla costal” (CLC TT), lo que genera un segmento que se mueve independiente al resto del tórax que se hunde durante la inspiración y sobresale en la espiración. Estos pacientes pueden presentar mayor grado de dificultad respiratoria que una fractura común y, además presenta un mayor riesgo de presentar descompensación pulmonar, de manera que estos pacientes deben ser vigilados.

Si bien, el movimiento paradojal del segmento fracturado da pensar que esto es la causa de la insuficiencia respiratoria, el principal mecanismo asociado corresponde la presencia de una contusión pulmonar, secundaria al trauma de alta energía que generó las fracturas (Bernardin).

C. Circulación: como su nombre lo indica, se busca la evaluación de la circulación sanguínea y sus alteraciones. Lo primero corresponde a evidenciar la presencia de una hemorragia externa y su manejo, posteriormente se buscan signos y síntomas de shock, los cuales si están presentes se hace el manejo respectivo. (Murillo)

Las patologías del trauma torácico a evaluar en esta etapa corresponden al hemotórax (masivo) y el taponamiento pericárdico.

Hemotórax y Hemotórax masivo: Puede deberse por lesiones en cualquier estructura del tórax, ya sea, arterial, del parénquima pulmonar, ruptura miocárdica u otro; que llevarán a la acumulación de sangre en el espacio pleural (Bernardin)

 Clínicamente el paciente referirá dolor y/o disnea; y al examen físico se puede evidenciar hipoventilación y matidez en el lado afectado.

El hemotórax masivo corresponde a un hemotórax que en volumen supera los 1.500 ml o más, lo que generará compromiso hemodinámico y requerirá un manejo urgente. En vista de esto, es que, en todo paciente con traumatismo torácico con compromiso hemodinámico, se debe sospechar que se está en presencia de este cuadro y se debe proceder sin confirmación diagnóstica de imágenes (Bernardin y Protocolo).

Taponamiento pericárdico: cuadro de riesgo vital caracterizado por una compresión extrínseca al corazón que impide que ejerza su función de manera normal. En el trauma encontramos que la ocupación del espacio pericárdico por de sangre y sus derivados (desde 50mL), aumentando la presión local, lo que genera la disminución del llenado en diástole cardiaca y, por ende, disminuyendo el gasto cardiaco. (critical care nurse)

En el contexto del trauma su causa en un 80-90% suelen ser traumas penetrantes como puñaladas, balas o fracturas costales.

La presentación clínica puede ser variada, yendo desde una sensación de disconfort en el pecho o disnea, hasta como un shock. Clásicamente, la clínica se describía con la Triada de Becker (Hipotensión, disminución o velamiento de los ruidos cardiacos y distensión de las venas yugulares) pero realmente los síntomas no suelen presentarse como triada o suelen estar enmascarados.

La sospecha diagnóstica debe realizarse por la presencia de trauma penetrante o contuso en la zona, y la mejor manera de confirmar el diagnóstico corresponde a la ecografía.

Dado las consecuencias de este cuadro, todo paciente con taponamiento pericárdico debe ser tratado de inmediato.

Evaluación secundaria: Corresponde a una evaluación más detenida, de cabeza a pies, incluyendo la valoración de los signos vitales. Cada parte debe ser valorada de manera cuidadosa, y no debe dejarse pasar lesiones o patologías desapercibidas.

En el caso de los pacientes con trauma torácico, se deben buscar dirigídamente las siguientes patologías: Contusión pulmonar, contusión miocárdica, ruptura traqueobronqueal e intentar identificar hemotórax o pneumotórax que hayan pasado desapercibidos en la valoración anterior.

Es en este momento en que podemos pedir pruebas imagenológicas y/o de laboratorio en base a las sospechas que tengamos del paciente.

Traumatismo traqueo bronquial: Corresponden a una patología rara potencialmente letal, puede ocurrir a cualquier nivel de la vía aérea pero la zona mayormente afectada corresponde a la zona próxima a la carina.

Aproximadamente el 80% de los pacientes con un trauma mayor de la vía aérea fallece en el lugar de la escena dado que se genera asfixia secundaria a la instrucción de la vía y/o obstrucción asociada a sangrado (Critical care Nursin Qurterly: Thoracic Trauma The Deadly Dozen). De esta manera, es raro que el traumatismo grave llegue al servicio de urgencia.

En el servicio de urgencia, las alteraciones de mayor tamaño pueden presentarse como disnea (con o sin insuficiencia respiratoria) y/o pneumotórax, de manera que se confunden y puede pasar comúnmente desapercibida.

Este cuadro clínico debe ser sospechado cuando hay pneumotórax persistente o fuga de aire persistente posterior a la instalación de un tubo pleural. Otro motivo de donde debe haber gran sospecha, corresponde a pacientes que deterioran su función cardiopulmonar posterior a una entubación endotraqueal o la presencia de enfisema subcutáneo (Bernardin Bruno, Initial Management and resuscitation of Severe Chest Trauma).

Contusión Pulmonar: puede ser secundario a trauma cerrado o penetrante, donde ocurre daño en el parénquima pulmonar, donde se generará hemorragia y edema (TT CLC) que terminará disminuyendo la compliance, disminución de la difusión de oxígeno, alteración de la relación ventilación-perfusión y, por ende, shunt intrapulmonar. En un 87% de los pacientes presente una lesión torácica concomitante, de manera que es obligación buscarla (Critical care nurse).

La clínica es muy variada y suele ser gradual con un peak de síntomas a las 72 horas, esto puede ir desde pacientes asintomáticos a otras alteraciones de la frecuencia respiratoria, sensación de disnea, hipoxemia e incluso falla respiratoria. (Emerg Amer). Además, puede presentar síntomas no respiratorios tales como fiebre moderada, disminución de la fracción de eyección. (Bernardin)

De la misma manera que la clínica, estos pacientes presentación evolución radiológica, donde en la evaluación con radiografías, en las primeras 6 horas desde el trauma, solo un 20% tenemos hay hallazgos compatibles con el cuadro versus a las 24 horas post trauma, el 80% si presenta hallazgos.

Contusión miocárdica: está asociado principalmente a trauma contuso, donde el daño miocárdico se genera secundario la compresión bruza entre esternón y columna vertebral; junto al mecanismo de aceleración – desaceleración. Secundario al trauma ocurre un proceso de extravasación sanguínea entre las fibras musculares que termina en la destrucción tisular, que puede ir acompañado de la aparición de arritmias.

Dado el contexto de paciente politraumatizado en que se presenta este cuadro, la clínica suele pasar desapercibida. El paciente puede estar asintomático o presentar dolor similar al de una angina pero que no cede frente a nitroglicerina

Pruebas diagnósticas

En estos pacientes, en especial en casos severos donde haya inestabilidad hemodinámica, lo más indispensable para el diagnóstico corresponde a tener a un alto índice de sospecha en base a la historia y la evaluación inicial; de modo que la realización de las pruebas diagnósticas no debe interferir en la evaluación primaria y se debe postergar su realización para la evaluación secundaria, a menos que sea indispensable o en alta duda diagnóstica.

El principal apoyo diagnóstico en el trauma de tórax corresponde al imagenológico, pero no excluye a que podemos usar otros exámenes diagnósticos de apoyo.

1. Radiografía de tórax: Por muchos años fue el único apoyo diagnóstico en los pacientes, nos permite diagnosticar y clasificar de manera rápida la presencia de neumotórax, hemotórax mayores a 300 ml y presenta una sensibilidad del 50% para el diagnóstico de fracturas costales. Además, en ciertas ocasiones nos permite sospechar de manera indirecta de daño de la vía área dado la presencia de enfisema subcutáneo.

Hay ciertos signos radiológicos que nos permiten sospechar que estamos en la presencia de un neumotórax a tensión como lo es la desviación del esófago haciendo el lado contralateral del dañado.

En el caso de las contusiones pulmonares, la radiografía presenta una sensibilidad variable según el momento que la tomemos donde en las primeras 6 horas su sensibilidad es cercana al 20% versus que las 24 horas alcanza el 80 – 90%.

2. Ecografía E-FAST (Extended - Focus Assessment with Sonography for Trauma) (Cito revista clínica las condes): corresponde a una evaluación ecográfica rápida realizada, en el contexto de pacientes politraumatizados en manos de un experto, que nos permite en un principio, evidenciar de manera rápida la presencia de líquido de libre a nivel abdominal. Actualmente su uso se ha extendido a la evaluación de la cavidad pericárdica y recesos costo-frénicos; permitiendo evaluar la presencia de derrame pericárdico y hemotórax (desde los 30 ml); de manera que se podría considerar su uso dentro de la evaluación inicial.

3. Tomografía axial computarizada

Pruebas no imagenológicas:

 

  1. Electrocardiograma: Este examen debe estar dentro de la monitorización del paciente dado que permitirá evaluar la presencia de arritmias, lo cual se asocia al diagnóstico de contusión miocárdica, siendo la taquicardia sinusal. En la zona de daño, suelen aparecer extrasístoles ventriculares.
  2. Enzimas cardiacas (CPK – CPK-MB y Troponia -T): diversos estudios apoyan el uso de una vs otra. Deben evaluarse con criterio clínico, en particular la CPK, dado que suele estar aumentada por el trauma global. Una elevación de la CPK-MB dentro de las primeras 24 horas, puede sugerir que se está en presencia de una contusión cardiaca.

Exámenes complementarios

En los pacientes debe hacerse una evaluación íntegra, donde se sugiere tener:

  1. Hemograma (en particular Hematocrito / Hemoglobina y Plaquetas).
  2. Gases sanguíneos arteriales.
  3. Pruebas de coagulación.
  4. Factor Rh y grupo ABO sanguíneo.

Criterios de ingreso

NOTA: Estuve buscando información sobre esto en distintos sitios, pero no había información específica. Lo que sale acá se puso en base a la revisión global de los distintos tópicos

En esta situación, la localización del ingreso de estos pacientes dependerá de la valoración global del trauma y del apremio cardiorespiratorio que presenten, especialmente los casos de pneumotórax, hemotórax y contusión pulmonar.

En el caso de las Fracturas costales y tórax en volante: Deberán ingresar a una sala normal toda persona que presente 3 o más fracturas costales, o quien presente menos de 3 pero tenga una (o más) comorbilidades (cardiaca, renal o pulmonar). Se sugiere el ingreso a UCI todo aquel con 6 o más fracturas, y/o tórax en volante.

En el caso de tener menos de 3 fracturas y estar en ausencia de comorbilidades, la persona debe quedar en observación en urgencia y puede ser dado de alta tras unas horas.

En el caso de la Contusión miocárdica: Todo paciente deberá ser ingresado a un lugar que permita la monitorización constante de signos vitales y electrocardiográfica. En caso de haber inestabilidad hemodinámica deberá acudir a una UCI.

En el caso de presentar Trauma traqueobronquial: Todo paciente debe ser ingresado para su manejo quirúrgico, o en caso de no realizarse, para su observación.

En el caso del Taponamiento pericárdico debe ingresar inmediatamente para la realización de una toracotomía.

 

MANEJO

Un 80% de las lesiones torácicas pueden manejarse con maniobras no quirúrgicas, lo cual manifiesta la importancia del médico general de poder manejar éstas situaciones (CLC Trauma torácico).

Lo primero que corresponde es estabilizar al paciente siguiendo las normas del ATLS, dado que esto se revisó en capítulos anteriores, acá se indicará el manejo por patología de manera específica.

Se debe recalcar que a todo paciente que requiera apoyo con oxígeno se le debe otorgar y caso que la ventilación y/o oxigenación empieza a empeorar y no responda a oxígeno; se debe considerar el uso de ventilación mecánica.

1. Contusión Pulmonar

-          Estabilización hemodinámica, con un uso juicioso de volumen, dado que en grandes cantidades favorecerá la formación de edema pulmonar, alterando más aún la función respiratoria.

-          Analgesia en caso de dolor.

-          Kinesioterapia respiratoria.

2. Fracturas costales: Se basa en medidas de soporte.

-          Estabilización hemodinámica.

-          Analgesia: además del manejo del dolor propiamente tal, favorece la incursión pulmonar, mejorando la ventilación. La literatura no favorece alguna modalidad por sobre otra, pero si debe considerarse que, el uso de opioides puede deprimir la función respiratoria.

-          El uso de vendaje no está recomendado, dado que, si bien permiten disminuir el dolor, aumentan las atelectasias, disminuyen la movilización de secreciones y producen hipoventilación.

3. Tórax en volante:

-          Estabilización hemodinámica, en estos pacientes el uso de volumen debe ser juicioso, dado la comorbilidad con contusiones pulmonares.

-          Analgesia, la literatura sugiere uso de analgesia epidural, pero se debe tener cuidado, ya que podría enmascarar patología abdominal.

-          Kinesioterapia para la movilización de secreciones.

-          Se puede considerar el uso de ventilación no invasiva a presión positiva, cuando no hay indicación de intubación orotraqueal.

-          La cirugía de tórax corresponde a un tema controversial en constante debate, algunas indicaciones en que sugiere el manejo quirúrgico corresponden a:

  • Tórax en volante que requiere toracotomía por lesión intratorácica concomitante.
  • Cuando no es posible extubar al paciente.
  • Inestabilidad muy severa de la parrilla costal.
  • Pérdida progresiva o persistente de la función pulmonar.

4. Contusión miocárdica:

-          En caso de presentar estabilidad hemodinámica, el paciente debe quedar en reposo absoluto, monitorización continua (signos vitales y electrocardiográfica) y se debe realizar el manejo sintomático.

-          Los antiarrítmicos deben utilizarse frente a arritmias secundarias a la afectación cardiaca.

-          La anticoagulación se puede plantear en caso de presenciar un trombo intracavitario.

-          La cirugía se indica en caso de presentar tamponamiento pericárdico, alteración de la integridad miocárdica o coronario.

5. Trauma traqueobronquial:

-          Estabilización hemodinámica.

-          Analgesia en caso del dolor.

-          Los manejos de estas patologías son del tipo quirúrgico urgente o diferido (1- 4 horas desde el ingreso).

6. Pneumotórax:

-          Estabilización hemodinámica.

-          Analgesia en caso de dolor.

-          En neumotórax por lesiones penetrantes o en contusos con compromiso pulmonar ≥ 30% se debe realizar una pleurostomía con un tubo de drenaje pleural conectado a un sistema con válvula de agua (o trampa de agua). Se sugiere el uso de un catéter grueso de 28 french, dado que un 20% de estos cuadros están asociados a un hemotórax concomitante.

-          En el caso del pneumotórax a tensión, dado que es una urgencia vital, primero se debe realizar una descompresión inmediata con una aguja en el segundo espacio intercostal línea media clavicular del lado comprometido e inmediatamente realizar la pleurostomía.

-          En el caso del pneumotórax abierto, se debe realizar un sellado de la herida, para que se impida la entrada de aire. Esto lo podemos realizar con un apósito cerrado en 3 de sus 4 bordes o bien, si el centro tiene, se pueden usar insumos específicos como el parche de Ascherman.

7. Hemotórax:

-          Estabilización hemodinámica.

-          Analgesia en caso de dolor.

-          Se debe realizar pleurostomía conectada a una trampa de agua.

-          Se debe considerar una toracotomía por el cirujano de urgencia, en caso de:

  • Drenaje ≥ 1.500 ml de forma súbita al colocar el tubo.
  • Drenaje continuo ≥ 200 – 300 ml / hora por 3 – 4 horas.
  • Paciente persiste inestable a pesar de suero terapia y transfusiones.

-          Se debe considerar el uso de antibióticos SOLO si corresponde a un traumatismo penetrante. Se deberá usar la primera dosis de una cefalosporina de primera generación (o lo que la normativa del centro dicte) antes de la inserción del drenaje pleural y se seguirá según esquema.

8. Taponamiento cardiaco

-          Estabilización hemodinámica, se debe evitar el uso excesivo de volumen dado que empeora el gasto cardiaco y puede generar hemorragia recurrente de la herida cardiaca. Se deben mantener una presión arterial sistólica ≥ 80 mmHg.

-          Se debe realizar una toracotomía urgente, permitiendo la evacuación de la sangre del pericardio, y, además, la suturación la herida.

-          La realización de una pericardiocentesis no está recomendada como tratamiento definitivo, dado la alta presencia de falsos negativos (7-10%). Se sugiere su uso como medida transitoria previo a la realización de la toracotomía.

CONCLUSIÓN – Conceptos fundamentales

√  Dado que el trauma torácico está presente en un 75% de la mortalidad de los traumas (ya sea como causa directa o asociada), el conocer el manejo de este cuadro es indispensable.

√  Si bien presenta dos mecanismos etiológicos distintos, los cuadros clínicos de mayor morbimortalidad son los mismos, de manera que el médico debe saber reconocerlos: Obstrucción de la vía área, pneumotórax a tensión, pneumotórax abierto, hemotórax masivo y taponamiento pericárdico.

√  Es de suma importancia que el médico general sepa realizar un manejo básico del ABCDE del trauma, dado que permite reconocer las emergencias médicas asociadas y tomar conducta.

√  La ecografía E-Fast, corresponde a un procedimiento relativamente nuevo, que permite una aproximación diagnóstica sensible y específica, de manera que se debiese favorecer el acceso a este procedimiento en el servicio de urgencia.


Bibliografía

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