Hidatidosis hepática

Nivel de manejo del médico general: Diagnóstico Sospecha, Tratamiento Inicial, Seguimiento Derivar.

Aspectos esenciales

  • Zoonosis parasitaria caracterizada por la presencia de quistes hidatídicos.
  • Principalmente afecta hígado y pulmón.
  • Inicio asintomático.
  • Síntomas aparecen con un quiste de 10 cm.
  • Tratamiento de elección cirugía. Aunque en el último tiempo ha sido desplazado por tratamiento percutáneo.

Caso clínico tipo

Paciente 65 años, sexo masculino. Paciente presenta dolor de cuadrante superior derecho, náuseas y vómitos. Además, fiebre y leucocitosis con desviación izquierda. Refiere que sintomatología inicio después de recibir un golpe en el costado derecho. Al examen físico agrega signos de irritación peritoneal. Reside en zona rural.

Definición

Zoonosis parasitaria caracterizada por la presencia de quistes hidatídicos (larvas enquistadas de echinoccocus granulosus) en el parénquima hepático.

Etiología-epidemiología-fisiopatología

El perro posee en su intestino la forma adulta del Echinococcus. Este parásito genera huevos eliminados a través de las fecas, los que son ingeridos por humanos en forma directa o indirecta (frutas, verduras o aguas contaminadas). En el intestino delgado del hombre eclosionan liberando un embrión hexacanto que pasa a través de las vellosidades intestinales a la circulación venosa para alcanzar los tejidos donde finalmente se ubica. Los tejidos que suelen alojar al parásito son en orden de frecuencia: Hígado (65%), en un 60 a 85% afecta el lobo derecho. Pulmón (10%). Cerebro. Otros: Riñón, tejido óseo, tejido muscular. Hasta un 90% de los pacientes tiene solo un órgano afectado y hasta un 70% presenta solo un quiste.

La fase inicial de la infección primaria siempre es asintomática. Muchas infecciones se adquieren en la infancia, pero no causan manifestaciones clínicas hasta la edad adulta. Han reportado períodos latentes de más de 50 años antes de los síntomas

Hidatidosis quística es un problema de salud pública importante en América del Sur, Oriente Medio y el Mediterráneo Oriental, algunos países de África subsahariana, China y la antigua Unión Soviética. En las zonas rurales endémicas se han registrado tasas de prevalencia del 2 al 6 por ciento o más.

Diagnóstico

Etapa subclínica: el quiste hidatídico crece lentamente, a razón de 1-5 cm por año. El diagnóstico suele ser accidental.

Etapa clínica: el quiste hidatídico alcanza un diámetro de 10 cm.

-No complicada: Hepatomegalia, dolor del cuadrante superior derecho, náuseas y vómitos.

-Complicada: La rotura hacia la vía biliar: genera cólico biliar, ictericia obstructiva, colangitis o pancreatitis. La rotura hacia las cavidades serosas: genera hidatidosis secundaria. Puede ser peritoneal o transdiafragmática. Infección del quiste hidatídico (absceso): Fiebre y leucocitosis con desviación hacia la izquierda. Cuando la infección se debe a anaerobios hablamos de pioneumoquiste debido a la presencia de aire dentro del quiste. Reacción anafiláctica: Aumento de IgE y eosinofilia puede ir desde la urticaria hasta el shock anafiláctico, el cual es infrecuente (1-7%), ante rotura del quiste.

Métodos de estudio y diagnóstico: Quistes hidatídicos puede ser visualizados y evaluados con la ecografía, la tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (MR).  Informes  sugieren que la tomografía computarizada (TC) tiene mayor sensibilidad global de la ecografía (95 a 100 por ciento). TC es el mejor modo para la determinación del número, tamaño y localización anatómica de los quistes y es mejor que el ultrasonido para la detección de quistes extrahepáticos. La sensibilidad de la ecografía para la evaluación de Echinococcus es de 90 a 95 por ciento .La ecografía se emplea más ampliamente porque es fácil de realizar y relativamente barato. Ultrasonido permite la clasificación del quiste (s) como activo, de transición, o inactivos en base a la actividad biológica; tales categorizaciones pueden influir en la elección del tratamiento. La Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene una clasificación para quistes por tipo y tamaño. La serología es útil para el diagnóstico primario y para el seguimiento después del tratamiento. La detección de anticuerpos es más sensible que la detección de antígenos para el diagnóstico de E. granulosus. IgG ELISA fue la más sensible (84 por ciento), seguido de IgM ELISA (62 por ciento).

Tratamiento

- Cirugía o laparoscopia: Cistectomía, pericistectomía y resección hepática parcial. Clásicamente el tratamiento de elección, siendo desplazado por el tratamiento percutáneo. Sin embargo, sigue como primera opción en quistes complicados, de gran tamaño >10 cms, con riesgo de rotura, infectados. Albendazol antes y después de la cirugía disminuye la recurrencia.

- Tratamiento percutáneo: PAIR (punción, aspiración, inyección y reaspiración) o Drenaje percutáneo. Han tomado gran importancia al ser menos invasivos y con menor número de complicaciones. Además, permiten confirmar el diagnóstico. Albendazol cuatro horas previas a cirugía permite disminuir la recidiva.

- Farmacológico. Albendazol 10- 15 mg/kg diaria en dos dosis por 3- 6 meses, se recomienda como terapia suplementaria a cirugía o tratamientos percutáneos. En casos de paciente inoperable, múltiples quistes en 2 o más órganos, quistes muy pequeños o muy profundos, quistes peritoneales se recomienda sólo el tratamiento farmacológico.

Seguimiento

Se debe derivar a cirugía digestiva. El seguimiento debe ser realizado por especialista.

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Autor / Editor Revisor de Contenido Revisor de Formato Año
Marco Ayala 2017
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